Pasaron los reyes y dejaron bastantes regalitos, como a todos me imagino. La crisis parece que a sus majestades de oriente no les suele afectar. Se terminaban las vacaciones de navidad y volvíamos a la rutina sicubera. Hubo alguna celebración, como el cumpleaños de Blanch, y por lo demás se presentaban semanas comunes, tranquilas, insípidas. Pero al llegar la última semana de enero se precipitaron los acontecimientos, detonados por una reunión de la cúpula sicubera. ¡La empresa no funcionaba!, cosa que todos sabíamos y habíamos dicho "ene" ocasiones (cuando n tiende a infinito). Pero esta vez iba a ser la definitiva, no iba a ser como las mil ocasiones anteriores en las que todo quedaba en agua de borrajas. Esta vez era el turno del cambio de mentalidad y todos prometían aplicar la manida cantinela, siguiendo los consejos del triunvirato.
Como no se vendía nada no había pasta, ya que las subvenciones se quedan en eso, subvenciones, y una empresa tiene que vender. Sin pasta no se pueden pagar los sueldos "estratosféricos" que se cobran (dedicado a Raúl y Blanch ;-) ), así pues sólo queda una opción: reducción de gastos y vender a muerte. La forma más adecuada de reducir gastos era reducir plantilla porque evidentemente, una empresa con ocho bocas que alimentar sin vender absolutamente nada no es viable. Se barajaron unas cuantas opciones y al final hubo reducciones de sueldo a algunos y reducción de plantilla...¡me tocó!. Una semana antes de mi cumpleaños pasaba a engrosar las cifras del paro en España, que tantos quebraderos de cabeza están dando a nuestro presidente. Las formas no fueron las adecuadas, como suele pasar en mi ex-empresa, pero no tengo nada que reprochar ya que esto fue el detonante de mi actual estado de felicidad y regocijo...

(Continuará...)


